EL CIELO NUNCA ESPERA Hoy me gustaría escribir sobre el mar, sobre el ocaso, o sobre la brisa... Hoy me gustaría tumbarme boca arriba en cualquier parte y... [+]
EL CIELO NUNCA ESPERA
Hoy me gustaría escribir sobre el mar, sobre el ocaso, o sobre la brisa...
Hoy me gustaría tumbarme boca arriba en cualquier parte y mirar el cielo.
Hoy me gustaría ser fiel al dolor.
Hoy me gustaría que alguien me desgarrara el pecho sobre un pentagrama y compusiera la melodía más triste que existiera.
Hoy me gustaría no estar aqui, cabalgar sobre el agua o dejarme llevar a lomos de la luz que agoniza.
Hoy me gustaría no ser nada, o, acaso, el velo de una sombra.
Hoy comienza el deshielo y la carcoma de la muerte araña, trenza, teje su filigrana y escribe su ruta.
Hoy he comenzado a ser menos yo para ser más muerte, para soterrarme, para alimentar larvas y rastrojos.
Se ha callado una voz, se ha dormido una esperanza y se ha helado un corazón. Se ha abierto un abismo y se ha cerrado para siempre un tiempo antiguo que me daba alas para vivir un tiempo nuevo.
El cielo nunca puede esperar. Cuando él dispone baja la nubes y simplemente nos evaporiza.
Mi rabia me anima a que maldiga pero... ¿para qué maldecir?
Mi dolor me dice que llore. Pero.... ¿Para qué llorar?
¡Qué levedad y que frágilidad!
¡Qué absurdo destino!
Hermana te has ido sin desatarme las manos y recobrar la libertad.
Te adormeciste sola, tal vez buscando con tu mirada alguien que te dijera adiós o te acompañara hasta que hallaras el sendero de la luz.
¡Qué soledad tu muerte y qué fría!
Y luego, desterrada, entumecida en el blusón de los deshechos camino de un pudridero.
Y siempre sola. Siempre sin nadie que te tomara la mano fría y acariciara tu frente de nácar y de hielo.
Volteo los recuerdos y me duelen como cuchillos.
Y todo, maldita sea, para seguir aún vivos arrastrando la miseria, soportando la tragedia de tu sacrificio.
Me duelo como jamás me he dolido nunca y me callo para no pronunciar jamás tu nombre, Amelia
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Hoy me gustaría escribir sobre el mar, sobre el ocaso, o sobre la brisa...
Hoy me gustaría tumbarme boca arriba en cualquier parte y mirar el cielo.
Hoy me gustaría ser fiel al dolor.
Hoy me gustaría que alguien me desgarrara el pecho sobre un pentagrama y compusiera la melodía más triste que existiera.
Hoy me gustaría no estar aqui, cabalgar sobre el agua o dejarme llevar a lomos de la luz que agoniza.
Hoy me gustaría no ser nada, o, acaso, el velo de una sombra.
Hoy comienza el deshielo y la carcoma de la muerte araña, trenza, teje su filigrana y escribe su ruta.
Hoy he comenzado a ser menos yo para ser más muerte, para soterrarme, para alimentar larvas y rastrojos.
Se ha callado una voz, se ha dormido una esperanza y se ha helado un corazón. Se ha abierto un abismo y se ha cerrado para siempre un tiempo antiguo que me daba alas para vivir un tiempo nuevo.
El cielo nunca puede esperar. Cuando él dispone baja la nubes y simplemente nos evaporiza.
Mi rabia me anima a que maldiga pero... ¿para qué maldecir?
Mi dolor me dice que llore. Pero.... ¿Para qué llorar?
¡Qué levedad y que frágilidad!
¡Qué absurdo destino!
Hermana te has ido sin desatarme las manos y recobrar la libertad.
Te adormeciste sola, tal vez buscando con tu mirada alguien que te dijera adiós o te acompañara hasta que hallaras el sendero de la luz.
¡Qué soledad tu muerte y qué fría!
Y luego, desterrada, entumecida en el blusón de los deshechos camino de un pudridero.
Y siempre sola. Siempre sin nadie que te tomara la mano fría y acariciara tu frente de nácar y de hielo.
Volteo los recuerdos y me duelen como cuchillos.
Y todo, maldita sea, para seguir aún vivos arrastrando la miseria, soportando la tragedia de tu sacrificio.
Me duelo como jamás me he dolido nunca y me callo para no pronunciar jamás tu nombre, Amelia

Marissa dijo
Entiendo tus palabras. Las he sentido también...
La muerte se place en dejarnos con vacíos en el alma que nadie llenará.
Se alimenta con nuestro sufrimiento y con cada lágrima que derramamos se hidrata y se rie de nosotros...
Si es maldita... se nos lleva lo que más queremos, nos deja perdidos y gritando en medio de la nada.
También la odio... se ha llevado a mis dos amores y la mitad de mi corazón quedó seco.
9 Septiembre 2007 | 03:22 AM