Adiós, Pavarotti
Calló la voz y el mundo sigue como si nada hubiese ocurrido.
Calló la voz y todos los que amamos el bel canto hemos enmudecido de repente.
Esta mañana el Nessun Dorna me sonó como un canto de despedida y cuando llegó el si bemol, la nota más trágica escrita par voz, mis ojos se abrieron como fontanas. Mi hombría se recostó sobre las nostalgias y sobre los recuerdos. No era Pavarotti el que moría, era yo el que también lentamente moría, éramos nosotros lo que dejamos que su voz nos penetrara , los que moríamos también aunque el mundo siga rodando y siga su marcha inexorable. Por una vez Rodolfo ha muerto antes que Mimí y Mario Cavaradossi entonó por última vez su E lucevan la stelle con la certeza de que moría.
“ E lucevan le stelle… ed olezzava la terra… stridea l’uscio dell’orto… e un passo sfiorava la’rena… Entrava ella, fragrante, mi cadea fra le braccia… Oh! dolci baci, o languide carezze, mentr’io fremente le belle forme disciogliea dai veli! Svanì per sempre il sogno mio d’amore… L’ora è fuggita… E muoio disperato! E non ho amato mai tanto la vita!”…
(Y brillaban las estrellas y olía la tierra… chirriaba la puerta del huerto y unos pasos hacían florecer la arena… Entraba ella fragante y caía entre mis brazos… ¡Oh dulces besos, lánguidas caricias! Mientras yo estremecido las bellas formas iba desvelando… Para siempre desvanecido mi sueño de amor… Ese tiempo ha acabado… ¡y voy a morir desesperado! ¡Y jamás he amado tanto la vida!)
Jamás se ama tanto a la vida cuando se vive al borde de ella. Jamás se sienten los pasos como cuando uno camina por el filo de una navaja.
Pavarotti amó tanto a la vida que la vivió atropelladamente y que a mi entender es como hay que irla quemando para que al final nuestros despojos sólo sean ceniza que al polvo y al barro vuelven.
Se calló la voz pero seguirá viviendo eternamente.
Creo que si hay Dios se habrá sentado para escucharle, para vibrar como nos hizo vibrar a todos los que le escuchamos. Para sentir como el bello de la pies se ponía de pie cuando entonaba Che gélida manina….
Hoy también su mano està dormida y fría reposando sobre el regazo enorme de lo que fuera su humanidad.
Seguiremos escuchando su voz como si no hubiese ocurrido nada, como si simplemente se hubiese quedado dormido y así será de ahora en adelante.
Pavarotti duerme, que no le despierte nadie.


kilometro-0 dijo
Sí, la vida sigue inexorable. El mundo gira y gira ¿recuerdas aquella canción?
Pero piensa que personas como él se van triunfadores con su sus propósitos realizados ycon todos los honores y pasan a las páginas de la historia.
Muchas personas se van cada minuto pero sin todo eso y con la vida muy en contra, por eso, no llego a sentir el mismo dolor por unos que por otros.
Bonito homenaje son tus palabras y más que emocionante el canto que has elegido.
¡Salud!
6 Septiembre 2007 | 04:56 PM